
Esta es mi historia de migración a España, una experiencia real con errores, aprendizajes y decisiones difíciles que marcaron mi camino.
👤 Mi nombre es Alexis Bohórquez.
En 2019 emigré a España desde Colombia con mi esposa y dos hijos pequeños.
No vine buscando aventuras. Vine buscando futuro.
💔 En Colombia dejé a mi hija mayor. Esa es una herida que no se borra. Pero a veces la vida te obliga a tomar decisiones que duelen para intentar algo mejor para los tuyos.
🧭 El comienzo:
📍 Llegamos a un pueblo de Girona llamado Camprodon.
Mi suegra vivía allí y nos prestó el dinero para los pasajes. Nos prometieron apoyo con la vivienda y arrancamos con esperanza.
🍽️ Los primeros meses sobrevivimos trabajando como pudimos:
Fines de semana en un restaurante
Horas limpiando casas
Comida justa para el día a día
Vivíamos al límite, pero con una idea en la cabeza:
“Si aguantamos, lo logramos.”
🦠 La pandemia y tocar fondo:
Y entonces llegó la pandemia.
Y ahí empezó lo realmente duro.
❌ Perdí el trabajo.
❌ Mi esposa también.
❌ Todo cerró.
Cero ingresos.
Cero papeles.
Cero opciones.
🏠 La convivencia con la familia se volvió insostenible. Nos mudamos una, dos veces… hasta que un día nos dijeron:
“No pueden seguir aquí.”
Así, sin techo, sin empleo y con dos hijos pequeños.
No te voy a vender drama ni heroísmo: fue miedo real.
De ese que te hace pensar en regresar.
🛏️ Una habitación para cinco:
📞 Desesperado llamé a mi pastor. Él habló con una hermana de la iglesia y nos alquilaron una habitación en Olot.
Éramos cuatro personas viviendo en una sola habitación.
Dormir, comer, discutir, llorar, enfermarse… todo ahí dentro.
💸 Mi suegra nos prestó para dos meses de alquiler.
Después de eso: silencio.
Ni llamadas, ni visitas, ni “¿necesitan algo?”. Nada.
🤰 Mi esposa quedó embarazada viviendo ahí.
No había trabajo.
Comíamos gracias a Cruz Roja, Consorcio de Acción Social y hermanos de la iglesia.
🥟 Sobrevivir como se pudiera:
Para sobrevivir, con otros colombianos empezamos a vender lo único que sabíamos hacer:
arepas, empanadas, limonada… lo que fuera.
Vendíamos por WhatsApp y en la iglesia me dejaron poner una mesita.
Aun así, no alcanzaba.
💼 Trabajos duros, cero estabilidad
Conseguí trabajo en Camprodon en verano:
⏱️ 10 horas al día por 1.000 € al mes.
Nada glamuroso, pero respiramos un poco.
Dormía en casa de un amigo porque no había transporte.
Cuando terminó la temporada, volvimos al punto cero.
Luego conseguí otro trabajo de madrugada como reponedor.
Entraba a las 5 a.m.
Dormía en casa de mi cuñada… hasta que me dijo que ya no podía quedarme.
Perdí el trabajo por no tener dónde dormir.
En ese punto estuvimos a nada de volver a Colombia.
👶 Golpes que no salen en los videos:
Y entonces nació mi hija menor.
Nació con síndrome de Down.
😔 Mi esposa cayó en depresión.
😷 Nos dio COVID.
🏥 Ella tuvo que dar a luz sola.
🤍 Y nadie apareció.
Seguíamos en la misma habitación, ahora cinco personas.
Eso no sale en los videos de “emigrar a Europa”.
La iglesia y Dios nos sostuvieron cuando más lo necesitábamos.
Eso, literalmente, nos salvó.
🧱 Resistir, no rendirse:
Después de tocar fondo, algo empezó a moverse.
✨ No fue magia.
🍀 No fue suerte.
🧠 Fue aguantar un poco más.
Un amigo me habló de un restaurante en Olot.
No ofrecían papeles.
No ofrecían estabilidad.
Solo trabajo.
Acepté sin pensarlo.
Empecé lavando platos.
Turnos largos, cansancio acumulado… pero por primera vez en mucho tiempo, había un ingreso fijo.
Seguíamos en una habitación.
Seguíamos contando monedas.
Pero ya no estábamos cayendo: estábamos resistiendo.
🏠 Nuestro primer hogar:
Mi jefe vio que trabajaba duro, que cumplía y que no me rendía.
Gracias a eso, después de más de dos años en una habitación, apareció una oportunidad para alquilar un piso.
No pedían papeles.
Solo confianza.
🤝 Un amigo me recomendó y mi jefe me prestó el dinero para entrar.
No teníamos muebles.
Pero teníamos algo más importante: un hogar.
📄 Los papeles y el cambio de vida:
👶 Siete meses después de que naciera mi hija menor, ella obtuvo la nacionalidad española.
📑 Ocho meses después, por ser padres de una hija española, mi esposa y yo obtuvimos la residencia.
El día que tuve los papeles en la mano sentí que, por fin, dejábamos de sobrevivir y empezábamos a vivir.
Con documentos:
Mi esposa pudo empezar a trabajar
En casa entraron dos sueldos
Dejamos de contar monedas
Empezamos a organizarnos de verdad
🚗 Seis meses después, el banco me dio un préstamo y pude comprar un coche.
Algo que para nosotros, viniendo de donde veníamos, era impensable.
No nos hicimos ricos.
No se acabaron los problemas.
Pero ganamos algo enorme: tranquilidad.
👨👩👧👦 Reunir a la familia:
Después vino otra etapa: traer a la familia.
Trajimos a mis padres.
Mi padre trabajó, luego enfermó.
Para no perder el empleo, vino mi hermano con su esposa y tomó su puesto.
Hoy mis padres están en proceso de arraigo social y trabajan legalmente en una residencia.
👧 Mi hija mayor ya está en España, estudia la ESO y quiere ser enfermera.
👦 Mi hijo está terminando la ESO.
👧👧 Mis dos hijas pequeñas van a la escuela y hablan catalán.
Hoy tenemos nacionalidad española.
Tenemos trabajo, coche, familia reunida y estabilidad.
🌱 Dónde estamos hoy
No soy rico.
No vivo en un cuento.
Pero vivimos tranquilos.
Mis hijos crecen lejos de la violencia.
Mis padres tienen dignidad.
Mi familia tiene futuro.
Si me hubieran contado todo lo que iba a pasar, quizás no habría emigrado.
Pero habiéndolo vivido, puedo decir que no me rendí.
Y que todo, absolutamente todo, fue gracias a Dios.
🧠 Lo que aprendí de emigrar
🇪🇸 España no es un sueño.
❌ España no es para todos.
⏳ España es un proceso largo, duro, solitario y exigente.
Pero para quien aguanta, se organiza y no se rinde…
sí puede valer la pena.
📌 Si quieres ver que esta historia es real y no un cuento, puedes ver mi día a día aquí:
👉 Instagram: @jalexbohorquez
📌 Si estás en una situación parecida o no sabes qué hacer, puedes contarme tu caso.
Revisamos tu situación de forma orientativa y te explico las opciones reales que puedes tener.
